El Xeneize arranca la pretemporada con un dolor de cabeza que parece no tener solución. Claudio Ubeda ya definió su grupo de trabajo, pero hay más de 20 futbolistas que, aunque vuelven de sus préstamos, directamente no están en los planes del cuerpo técnico. La situación es tan crítica que podrían armar un equipo alternativo completo, con suplentes incluidos. ¿Qué hará Boca con ellos? 🤔
La realidad es que muchos de estos jugadores ya conocen el camino: volverán a ser cedidos, rescindirán sus contratos o, en el peor de los casos, quedarán en el limbo. El club no los necesita, pero tampoco los suelta. Un círculo vicioso que se repite cada temporada y que, esta vez, tiene nombres conocidos y otros que prometen, pero no convencen.
Los nombres que sobresalen en la lista negra
Entre los que no tendrán lugar en la pretemporada con Ubeda, hay varios que tienen recorrido en Primera División. Juan Ramírez, que llegó de Lanús, Nicolás Orsini (ex Platense) y Norberto Briasco (vuelve de Gimnasia) son algunos de los más experimentados. Pero el caso más llamativo es el de Bruno Valdez, el paraguayo que regresó de Cerro Porteño y ya está en negociaciones para rescindir su contrato.
El problema no es solo deportivo, sino también económico. Boca tiene un cupo limitado de extranjeros, y Valdez ocupa uno de ellos. Si logra desvincularse, el club liberaría un lugar clave para posibles refuerzos. Mientras tanto, el defensor sigue en el aire, sin saber si seguirá en el club o buscará un nuevo destino.
Los jóvenes que no convencen
Pero no todo son figuras con pasado en el fútbol grande. También hay varios juveniles que, pese a haber tenido minutos en sus préstamos, no lograron ganarse un lugar. Jabes Saralegui (vuelve de Tigre), Marcelo Weigandt (ex Inter Miami) y Renzo Giampaoli (otro que llegó de Gimnasia) son ejemplos de jugadores que, en teoría, podrían ser útiles, pero que el cuerpo técnico no considera.
La lista sigue con nombres como Gonzalo Maroni (ex Newell’s), Gabriel Aranda (vuelve de Quilmes) y Agustín Heredia (que estuvo en Cobreloa). Todos ellos tienen algo en común: Boca no los quiere, pero tampoco los deja ir sin más. La solución más probable es que vuelvan a ser cedidos, pero el mercado no siempre es generoso.
El dilema de los préstamos eternos
El verdadero drama está en los jugadores que vuelven una y otra vez sin encontrar continuidad. Oscar Salomon (ex Platense), Gonzalo Morales (vuelve de Barracas Central) y Julián Ceballos (que estuvo en All Boys) son casos claros. Todos ellos ya conocen el circuito: préstamo, regreso, nuevo préstamo.
Lo más preocupante es que, en muchos casos, estos futbolistas no tienen mercado. Clubs chicos no quieren asumir sus salarios, y Boca no está dispuesto a soltarles el pase sin antes recuperar algo de inversión. Así, terminan entrenando aparte, sin futuro claro y sin posibilidad de mostrar su valor.
¿Qué puede hacer Boca con este exceso?
La solución no es sencilla. El club podría intentar rescindir contratos, pero eso implica pagar indemnizaciones que, en muchos casos, no están previstas. Otra opción es cederlos a cambio de un porcentaje futuro, pero el interés de otros equipos es mínimo.
Mientras tanto, Claudio Ubeda sigue armando su plantel con los que sí tiene en cuenta. Los demás, esos 20 jugadores en el limbo, tendrán que esperar su destino. Algunos lograrán salir, otros quedarán atrapados en un sistema que no los quiere, pero tampoco los suelta. Un problema que, año tras año, se vuelve más grande.

















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